Enero 22, Un proceso continuo

 

La sangre de Jesucristo, el Hijo de Dios, me limpia continuamente de todo pecado.

 

Una provisión de la preciosa sangre de Jesús es la limpieza.

Pero si andamos en luz, como Él (Jesús) está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. (1 Juan 1:7)

En este versículo, hay tres verbos en el tiempo presente continuo: andamos, tenemos y limpia. Debemos notar esto Si andamos en la luz, tenemos comunión unos con otros y la sangre de Jesús nos limpia.

Es muy importante ver que esto es condicional. Si andamos en la luz de la Palabra de Dios obedeciendo lo que dice, entonces el primer resultado será que vamos a tener comunión unos con otros. Si no andamos en la luz, no tendremos comunión. Y si no tenemos comunión, no estamos andando en la luz. Pero, si andamos en la luz y tenemos comunión, entonces continuamente la sangre de Jesús nos mantiene limpios.

 

Gracias Señor por la sangre de Jesús. Proclamo que continúo andando en la luz, tengo comunión con otros creyentes, y recibo limpieza de pecados. La sangre de Jesucristo, el Hijo de Dios, continuamente me limpia de todo pecado. Amén.

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