Meditación diaria

 

Junio 18, El estándar de Dios para la amistad

En el mundo de hoy, la palabra amigo ha perdido el verdadero significado. En la actualidad, la amistad se convirtió en una palabra y una cosa barata. Sin embargo, quiero que sepa que el estándar de Dios para la amistad no ha cambiado. Para Dios, la amistad está fundada en el compromiso de un pacto. Abraham se convirtió en el amigo de Dios por el compromiso de un pacto.

Junio 17, Nuestro verdadero hogar

Una vez cuando yo estaba muy preocupado por mi propia condición espiritual, le pedí a Dios que me muestre una realidad del cielo. Creo que el cielo es el hogar de cada hijo de Dios.

Junio 16, Agradando al Padre

En Filipenses 2:3, Pablo nos advirtió como siervos del Señor, "Nada hagáis por contienda o por vanagloria". A través de los años, he observado que hay un problema persistente e infiltrado en la iglesia, es la ambición personal y rivalidad entre los líderes, específicamente los ministros.

Junio 15, En los brazos del Padre

Imagine un niño pequeño sostenido bien seguro por el brazo de su padre, con su cara apretada contra su hombro. Puede haber gran confusión y angustia alrededor. Puede que el mundo parezca que se cae a pedazos. Pero el niño pequeño está totalmente en paz, para nada preocupado por los eventos que ocurren a su alrededor. Él está seguro en los brazos de su padre.

Junio 14, ¡Aceptos!

Me gusta lo que dice Efesios 1:6 en la versión Reina Valera, donde leemos una palabra en particular: "aceptos". "Para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado". Otra vez, cuando Dios dice que somos aceptos, no significa que somos solamente tolerados. Significa que somos muy favorecidos. Somos ese ser que goza de su cuidado amoroso, de su atención y...

Junio 13, Viniendo al Padre

Cuando Jesús vino a la tierra, su propósito principal era presentar al Padre a quienes lo buscaran a Él. Las Escrituras declaran esta verdad en muchas partes...

Junio 12, Estima propia y auténtica

No puedo contar la cantidad de gente con las que he tratado en mi ministerio cuyo gran problema era que no se sentían apreciadas lo suficiente. Tenían una estima propia muy baja, lo que les causaba mucha agonía espiritual y emocional.