Meditación diaria

 

Enero 21, Testificando personalmente

En Egipto, durante la primera Pascua, la sangre no protegió a quienes no estaban dentro de sus hogares. Era sólo en sus casas que los israelitas estaban protegidos, y es sólo en Cristo que nosotros tenemos redención y perdón de los pecados.

Enero 20, Reconociendo nuestros pecados

Nunca es demasiado tarde para confesar nuestros pecados a Dios y buscar refugio en Su salvación. Él nos liberará de nuestros pecados solo si los reconocemos y nos arrepentimos.

Enero 19, Las incontables bendiciones del perdón

Es importante notar que la Biblia no habla de un hombre que no necesite perdón. La Biblia señala claramente que todos necesitamos el perdón de Dios. No hay excepciones. En otro pasaje, David afirma que no existe un hombre que no peque. Todos hemos pecado. Por consiguiente, todos necesitamos perdón.

Enero 18, Una cuenta nueva

Alguien anotó que cuando Dios arroja sus pecados al mar, pone un aviso que dice, "¡PROHIBIDO PESCAR!". Nunca intente regresar y resucitar algo que Dios ha sepultado. Si Dios le ha perdonado, es perdonado. No hay más cuestionamiento. El perdón de Dios es total.

Enero 17, Dos direcciones de perdón

Perdón es una de las palabras más hermosas en cualquier idioma. ¿Qué la hace una palabra tan especial y bella? Pues bien, considere algunas de las consecuencias que se derivan del perdón: reconciliación, paz, armonía, comprensión, comunión. ¡Con cuánta urgencia necesita nuestro mundo actual todas estas cosas!

Enero 16, Resolviendo todas las demandas

Si todos nuestros pecados están perdonados, tendremos todos los derechos de la redención. Pero si hay algún pecado en nuestras vidas que no es confesado y por lo tanto no es perdonado, allí no tenemos plenos derechos legales de la redención. Satanás aún tiene un reclamo en esa área. En el ministerio de liberación he comprobado esto muchas veces. Si Satanás tiene algún reclamo, no lo cederá.

Enero 15, Plenos derechos de redención

Hebreos 9:22 dice que, sin el derramamiento de sangre no hay remisión de pecado. Así que la sangre de Jesús fue derramada para que nuestros pecados puedan ser perdonados.