Meditación diaria

 

Enero 26, Obediencia y verdad

Por lo tanto, andar en la luz consiste en dos cosas que van juntas: andar en obediencia a la Palabra de Dios, en verdad y amor con nuestros hermanos creyentes. Cuando cumplimos estas condiciones, entonces podemos decir con toda seguridad que la sangre de Jesús nos está limpiando de todo pecado.

Enero 25, Trayendo a la luz el pecado

La comunión es el lugar donde hay luz. Por esa razón la comunión es un lugar de prueba. Mientras más cercana la comunión, más brillante la luz, hasta que usted llega al punto donde no hay nada escondido. No hay sombras; no hay basura debajo de la alfombra, nada está guardado. Puede ser un lugar aterrador para el hombre natural. Sin embargo, es el único lugar donde la sangre de Jesús...

Enero 24, Cumpliendo las condiciones

Lógicamente, si no estamos en comunión unos con otros, es prueba de que no estamos andando en la luz. Si no andamos en la luz, esto por lógica hará que no podamos clamar la limpieza de la sangre de Jesús. Por lo tanto, llegamos a esta conclusión: si estamos fuera de comunión, estamos fuera de la luz. Si estamos fuera de la luz, la sangre ya no nos limpia. La sangre de Jesús sólo limpia en la luz.

Enero 23, Limpiando aquí y ahora

Mi testimonio personal basado en la declaración anterior sería, "Mientras estoy andando en la luz, la sangre de Jesús me está limpiando de todo pecado, hoy y continuamente". Yo proclamo que me "está limpiando ahora" porque eso lo hace una declaración de aquí y ahora, no una simple generalización ambigua. Es para mí, aquí y ahora, pero también es continuo, al futuro perpetuo.

Enero 22, Un proceso continuo

Si andamos en la luz de la Palabra de Dios obedeciendo lo que dice, entonces el primer resultado será que vamos a tener comunión unos con otros. Si no andamos en la luz, no tendremos comunión. Y si no tenemos comunión, no estamos andando en la luz. Pero, si andamos en la luz y tenemos comunión, entonces continuamente la sangre de Jesús nos mantiene limpios.

Enero 21, Testificando personalmente

En Egipto, durante la primera Pascua, la sangre no protegió a quienes no estaban dentro de sus hogares. Era sólo en sus casas que los israelitas estaban protegidos, y es sólo en Cristo que nosotros tenemos redención y perdón de los pecados.

Enero 20, Reconociendo nuestros pecados

Nunca es demasiado tarde para confesar nuestros pecados a Dios y buscar refugio en Su salvación. Él nos liberará de nuestros pecados solo si los reconocemos y nos arrepentimos.